
Bueno, pues ahí voy yo, tal Holly delante de los escaparates de joyerías con la versión moderna de su fantástico desayuno, un frapuccino. Recorrí mi ciudad en busca del anillo. Os desglosare la preocupación: dada mi profesión soy presentada y doy la mano a todo tipo de personas bastantes veces al día y mi estilismo es revisado visualmente con mas o menos disimulo hasta el detalle (normal..si tienes que confiar en mi para encontrar el estilo adecuado que mas te va a favorecer), con la ropa no me surgen problemas de marcas, en mi armario hay de todo y bien combinado pasa a ser algo secundario, pero con el anillo es diferente…es lo único que decorara mis manos, y mis manos es lo primero que ofrezco a mis clientes para ganarme su confiaza, así que tenia claro que no quería venderme a una marca en la cual su símbolo fuera protagonista, porque eso puede dar una información de mi que yo no deseo…Opte por la opción mas sencilla, escogí un bonito anillo que no diera señales de la firma que era, tenia un mineral en el superior y me encanto. Pues no era tan difícil ¿no?
A los dos días tengo una reunión con una pareja que quieren abrir una tienda, se ponen en contacto conmigo para ver como podrían enfocarla. Escojo el vestuario a conciencia y ¡¡estreno mi nuevo anillo!!. Llego puntual a la cita, vamos a tomar un Lunch mientras les comento mi dinámica propuesta. Llegan, me levanto, nos sonreímos y…como no…nos estrechamos las manos, ella repara en mi anillo “vayaaaa que bonito ¿de donde es?” mi sonrisa se acentúa mas a la vez que me doy golpecitos mentales en la espalda sobre la gran elección y contesto “Muchas gracias, es de ….” , ella parpadea despacio, y se muerde el labio inferior…. mi cabeza intenta procesar ese lenguaje no verbal… La reunion va como la seda, les gustan las propuestas, se quedan con las ideas clave y he tenido que aguantar una lectura de mis gestos por parte de ella… que incomodo.
Me ha quedado claro una cosa, tengo ideas y tengo voz, lo único que los complementos han de ser es un refuerzo a mi personalidad y mi estilo….así que el elegir una firma fue un error.
Llego a casa y escribo un e-mail mientras espero la respuesta, busco despreocupada algo que me de una idea para mi próxima adquisición de algo que empieza a atormentarme “el anillo”. Pruebo con palabras clave en el buscador…que me llevan a algo que parece interesante, le doy a la web y leo “…el verdadero motivo por el que llevamos joyas brota de la necesidad de mostrar nuestra identidad, de sentir que somos “algo”, de demostrar al universo que existimos, por eso creo que la verdadera esencia de una joya es uno mismo (sea o no el artífice de la misma), y la necesidad de mostrar esa esencia es el motivo por el que las llevamos. 40milia” nace para satisfacer esa necesidad y para ello creamos nuestros pequeños objetos dotándolos de mensajes implícitos, con los que su portador puede expresar su identidad…creamos joyas con la intención de que transmitan sensaciones al que los observa… Creamos joyas que traspasen la barrera del objeto inanimado y emitan vida a través de su lenguaje universal” ¡¡Eso es lo que quiero!! busco entre todas sus piezas y contacto con ellos, en unos días tengo ¡¡¡mi nuevo anillo!!!, es incluso mas bonito que en las fotografías! y desde luego su diseño es muy personal…




